miércoles, febrero 23, 2011

Soledad concurrida

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Oleo : Paul Delvaux

Bir tənhalıq varBeləliklə məşğulI təşkil edə bilərBir yürüşü kimiRəngÖlçüVə vədZaman haqqındaToxunmaq By
Traducción del azerbaijani
" (...)Tengo una soledad tan concurridaQue puedo organizarlaComo una procesiónPor coloresTamañosY promesasPor épocaPor tacto".Benedetti


Escribía hace unos días en uno de mis blog favoritos algo parecido a :

"Disfrutar de la soledad consiste en encontrar compañía en uno mismo. Cuando partes de esta realidad, tus compañías Externas suelen ser magnificas, porque son elegidas".

Me quedé royendo el asunto, como can con hueso, y concluí que es la calidad de tus "yoes" y la relación que entablan entre ellos lo que convierte la soledad de cada cual en algo apetecible o detestable.

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-dnů žádné nesmysly.

-¡Háblame en cristiano que no te entiendo!.

-私は言葉で話す私のように感じる.
-¡Vete a tomar viento fresco!.
(Así estoy todos los días desde que mi "otros"" yoes" descubrieran el google translator)




domingo, febrero 20, 2011

Muchacha mirando por la ventana. Dali.


एस्तो एरा एल देस्तिनो:
ल्लेगर अल बोर्डे य टेनर मिएदो दे ला क़ुइएतुद देल अगुआ
अंतोनियो गमोनेदाएल लिब्रो देल अगुआ

(traducción del sanscrito):

Esto era el destino: llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua.

Libro del frío. A. Gamoneda

martes, diciembre 14, 2010

Los Morente y el Sacromonte

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La procesión del cristo de los gitanos, en el Sacromonte, no será lo mismo sin las expectativas de sus saetas.

domingo, diciembre 05, 2010

jueves, octubre 07, 2010

Amor a primera vista en cuatro actos

aCto 1ª





AcTo 2º

Acto 3º


Acto 4º



Acto 5º
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Fotografías propiedad de Los múltiples sonidos del agua

martes, septiembre 28, 2010

Miles de mundos

Lucian Freud

Atravesaron la puerta de entrada de aquella casa de pueblo y se quedaron boquiabiertos ante el panorama que se abría ante sus ojos. Restos de comida putrefacta por doquier, ropa mezclada con basura. Posaras donde posaras la mirada, no había un hueco libre en aquella habitación.


Una suciedad maloliente, de tiempo, se acumulaba por todos los rincones, sobre la mesa, sobre los sillones, en las estanterías. Lo peor era el olor, era insoportable, pegajoso, dulzón y espeso, impedía respirar.
A poco que allí se removíera algún objeto, sorprendían los ratones escapando despavoridos, o las cucarachas que paseaban alegremente por el suelo.

Aquello parecía la casa de un síndrome de Diógenes.

La sorpresa, mezclada con la expresión de asco debía leerse en sus rostros, cuando la voz de un hombre, el supuesto dueño de la casa, les sorprendió diciendo:

-No se asusten, esto es la pobreza.

Tardaron en reparar en lo humano, en tres pares de ojos infantiles, arrinconados detrás de un sillón, que en medio de aquel estercolero observaban asustados a los recién llegados.


(